Un loco que se ha enamorado de una mujer muerta a la que no conoce; un traje que decide romper con la rutina y salir a pasear; un perro que, fiel al principio básico de la amistad, permanece al lado de su amo hasta la muerte; fantasmas que son más humanos que cualquier persona viva, y un féretro que espera poder tener relaciones con una mujer linda; tales son los personajes que forman el universo de Francisco Tario.
Con la publicación de La noche, en 1943, Francisco Tario rompió los moldes de la literatura mexicana de su tiempo al dar voz a los objetos y los animales para que nos pudieran ofrecer su propia visión del mundo. A veces quien habla es un ser incierto, como en «La noche de Margaret Rose», que según García Márquez es uno de los mejores cuentos del siglo XX. Pero si sus primeros relatos poseen la fuerza salvaje de una imaginación alucinada, rebosante de un humor esperpéntico que escarba en lo trágico y grotesco de la condición humana, su último libro, Una violeta de más (1968) –de cuyo volumen esta edición recoge siete cuentos–, es su obra más perfecta y depurada, muy en sintonía con los relatos de la célebre Antología de cuentos fantásticos compilada por Borges y Bioy Casares en 1940.





