Un turista entre libros

“I think books find their way to you when you need them. Whenever I feel like I’m not going to live to read all the books I want to read, I remind myself that the important ones find their way to me.”

Rosanne Cash, cantante y compositora estadounidense.


 

19-10-2021 | por Alexandra Vives

 

Cuando en mi maleta o bolsa de viaje el poco espacio lo ocupan libros, se podría decir que no es más que llevar leña al monte. Si mi oficio es el de librero, ¿para qué comprar libros en otras librerías? O más aún, ¿por qué, incluso en mis vacaciones, no desisto de visitar librerías? Al menos en mi caso, la respuesta es algo muy básico, pero que me recuerda el por qué elegí los libros como medio de vida. El asombro de quién entra a una librería, sin saber con qué va a toparse en ella y dejarse tentar por las sugerencias del librero (o ponerle un señuelo al librero para ver si lo pica), es una sensación renovadora. Me produce un poco de cosquilleo en el pecho, como si fuera a una cita a ciegas, o  finalmente conocer a alguien de quien me han hablado ya tanto. Esa sensación de sorpresa, de serendipia, se pierde un poco cuando eres tú el dueño de tu propio espacio, – ya conoces lo que hay exhibido en el piso de la tienda. La sorpresa se reemplaza por la familiaridad, lo que es también una ganancia enorme, pues es un sentimiento y estado emocional más longevo en el que habitamos con comodidad y placer. Pero para no perder ese hábito de la coquetería con los libros, me encanta jugar a ser un turista entre ellos: entrar a las librería, jugar a dejarme seducir por las carátulas, pedir las recomendaciones de los libreros locales, y ver cuales de esos libros tienen que volver a casa conmigo.


three lives

En una de mis más recientes excursiones, la red de conexiones que desprendió de allí me ha dejado pensativa en los finos hilos que une nuestras experiencias diarias con las cósmicas. Entré a una librería en Greenvwich Village en Nueva York, que ha resistido los embates de las grandes cadenas y se mantiene desde 1978. Three Lives & Co es una librería pequeña pero con una selección impecable de ficción atendida por libreros conocedores. Aunque se ha mudado provisionalmente, allí fui a dar con mi lista de libros pendientes por encontrar. Luego de curiosear un rato y ojear las contra tapas de algunos libros me dirigí al mostrador a preguntar al librero por los títulos que andaba buscando. Uno de ellos aún no había sido publicado por la editorial y pronto estaría en librerías, pero dado mi interés por ese autor el librero me recomendó una autora que también estaba en el sonajero de los premios al que pertenecía el que yo buscaba en primer lugar (i.e., Richard Powers y su más reciente novela Bewilderement en la lista de nominados al Booker). “¿Has leído a Rachel Cusk?,” me preguntó. En realidad, no conocía nada de esa autora pero el librero me dijo, “Si estás buscando algo así de bueno, debes leerla.” Sin que pareciera una sentencia sino más una invitación hacia un selecto grupo de personas que comparte el conocimento común de quienes han descubierto a un autor o una novela asombrosa, leí la reseña y piqué en su anzuelo. Cuando vio mi aprobación de su recomendación dijo, “Volverás por los otros dos libros de la trilogía”.

 

 

Outline

 

No se que vi en la portada del libro, quizás su diseño minimal, o un estilo que pareciera indicar soltura, poco esfuerzo y naturalidad, como si la imagen debiese decirnos a los lectores algo que es evidente dentro de la novela, – algo obvio, lo que no traduce exactamente igual al español pero se entiende de forma muy sonora en el inglés como “effortless”-, pero de esa misma manera me envolvió el estilo de Cusk. La novela es un conjunto de conversaciones que una escritora sostiene durante un viaje a Grecia a dictar un curso, en el que ella es una atenta escucha pero que sirven de espejo para mostrarnos su vida. En los detalles, en lo mínimo y en lo trivial pareciera esconderse el secreto de la vida, de los errores cometidos, de los aciertos, de los grandes aprendizajes, tanto de sus interlocutores como de ella misma. Esta novela de Cusk, Outline (seguida por Transit y Kudos que completan la trilogía editada por Faber & Faber y en español en el sello Libros del Asteroide como A contraluz , Tránsito y Prestigio) ha sido un encuentro inesperado, y me deja con el regusto de una autora madura y aguda, en la que cada línea no está de más. Quizás esta novela estaba esperando que yo la encontrara, o halló la manera de hallarme a mí.

 

 

 

Poco después de haber comenzado a leerla, navegaba una noche por Netflix y me llamó la atención una película de la nueva joven ídolo Margaret Qualley (hija de Andie McDowell) a la que también conocía poco. Pero el trailer con Sigourney Weaver haciendo de agente literaria engreída y dura junto una joven Qualley de ojos enormes e inquietos que hace de pasante que sueña con ser escritora, por supuesto me tentaron. El trabajo de mis sueños (My Salinger Year, 2020) es un dulce coctel para bibliófilos, muy al estilo de La librería de Penelope Fitzgerald, en la que todos los lugares comunes y clichés de la bilbiofilia, del mundo de los escritores y los sueños de vivir entre libros, se conjugan en pantalla. Por fortuna el reparto es interesante y saber que está basado en las memorias de la escritora Joanna Rakoff le dan un tinte verosímil del que de otro modo adolecería. Una agencia que maneja escritores de la talla de Salinger y Judy Blume parecería sacada de una fantasía, pero en vida real Rakoff pasó por allí.  Al poco de haber ingresado a trabajar para la agencia, la joven Joanna asiste a un almuerzo de trabajo y su jefe Margaret (Sigourney Weaver) le pide su opinión antes los demás comensales de la novela Saving Agnes (1993) de Rachel Cusk (que para el monento de la escena había sido publicado hacía solo un par de años). Rakoff da su intepretación entuasiata y personal de la novela, y solo cuando finaliza le revelan que quien se sienta a la mesa frente a ella es la misma Rachel Cusk. Justo al lado, en mi mesa de noche, me esperaba Outline para seguir con su lectura, no sin dejar de maravillarme ante la fina red que une algunos hechos aparentemente aislados en la vida diaria.

 

variations on the body

 

Así como en esa la librería Rachel Cusk llegó a mi vida, para quedarse, espero haber creado un hogar para los cuentos de una escritora colombiana. Mientras recorría los estantes sin afán me topé con la sección de Translated Fiction. La examiné para ver que autores en otras lenguas encontraría allí, pues en algunos casos las traducciones al inglés llegan al mercado antes que en español.  Allí, entre tantos autores de tantas naciones estaban los cuentos de una escritora colombiana. Azares del Cuerpo (Laguna Libros, 2017) de María Ospina, cruzaba los mares del lenguaje y llegaba a los lectores anglo como Variations on the Body (Coffe House Press, 2021) en una editorial pequeña e independiente a la que esta libreria, también pequeña e independiente, le daba un lugar en su exhibición. Cuánto me alegre y me fasciné de las muchas, ¡cientos!, de conexiones que deben fraguarse para que un encuentro entre dos entidades o sujetos, – yo y el libro-, supere las infitnintas permutaciones de hechos posibles. Y,  ¿si alguien hubiese comprado el libro antes que yo entrara? O, ¿si Three Lives & Co no hubiese elegido este titulo del catálogo de la editorial?

Decidida a compartir mi hallazgo y formalizarlo, realzarlo y demarcarlo dentro del universo literario de la librería, me despedí del librero preguntándole, “¿Has leído algo de escritores colombianos? Veo que tienes una escritora interesante en la sección de traducciones.”

“No mucho”, me dijo. “Conozco más de la literatura argentina.”

“No dejes de leer a Maria Ospina Pizano. Te encantará.”

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