Territorio Perú

Nuestros viajes a través de #ElMurodeNidodeLibros nos llevaron por distintos 𝗧𝗘𝗥𝗥𝗜𝗧𝗢𝗥𝗜𝗢𝗦 en 2022 y 2023. Nos sigue impulsando el deseo de conocer más de un lugar a través de su literatura y este 2024 continuaremos el itinerario con nuevos territorios literarios. Mes a mes arribaremos a un nuevo destino, proponiéndoles aquí una selección curada de autores y libros del Territorio (exhibida tanto físicamente en uno de los muros de la librería como virtualmente en nuestra tienda online), sumado a entradas en nuestro blog, y eventos y actividades relacionadas.

Ahora hemos llegado a #TerritorioPerú…Descubre aquí nuestro viaje.


RUTA LITERARIA 2024, primer destino:

PERÚ

Año nuevo, ruta nueva. El punto de partida del recorrido  por #territoriosliterarios será el PERÚ. Exploraremos su historia, su cultura y con ello llegaremos a su literatura, entendiendo que en este territorio, en este país, co-existen dos grandes culturas: la indígena y la resultante de años de colonización hispánica, mestizaje y migraciones. Una cultura en la que los mitos, las tradiciones y el folclore se conjugan con la búsqueda de una identidad nacional en un mundo globalizado.

Un país de una gran riqueza geográfica y biológica, con la selva tropical amazónica por el oriente, la cuenca sur de los Andes en la frontera con Bolivia  (el lago Titicaca y volcanes activos), el sistema montañoso de Los Andes que divide el país de norte a sur, y por oriente sur una costa que se adentra al desierto, con dunas y cañones.

Los primeros pobladores del Perú llegaron hace 20.000 años, mucho antes del conocido imperio Inca. Las civilizaciones preincaicas datan de hace más de 5.000 años, identificándose los Caral como la cuna de la civilización peruana, así como de todo el continente americano, – civilización contemporánea con Mesopotamia, Egipto, China e India. Posteriormente surgieron otras culturas: los Chari y Sechín, adoradores del jaguar, luego los Paracas y los Saline. De los Paracas pervive aún el misterio de las líneas de la antigua ciudad de Nazca. Sobre las dunas del desierto, la cultura Nazca entre el 10 a.C y el 700 d. C., grabó líneas infinitas, formas geométricas, animales y otros geoglifos (mono, araña, pájara, figura humana, que son mejor vistas desde el aire y aquí radica gran parte del misterio. ¿Cómo podría haber visto la población Nazca sus propios dibujos desde el aire?), abarcando cientos de metros de longitud. Los arqueólogos e historiadores aún hoy desconocen el porqué de estas lineas. Al desaparecer los Nazca, surge alrededor del siglo XII la civilización Inca, en un pequeño poblado en el valle de Cuzco.  En menos de un siglo el Imperio Inca, conocido por sus hábiles militares y estrategas, ya se extendía por América, desde Colombia hasta el norte de Argentina. Su expansión se atribuye a su extraordinaria capacidad organizadora y por la absorción que hacía de los conocimientos de las culturas previas en los territorios dominados.

En 1532, Franciso Pizarro, explorador de la corona española, arriba a las costas del Pacifico. Su intención colonizadora se revela cuando él y su séquito asesinan al Inca Atahualpa, tomando provecho de una debilitación del Imperio, debido a un enfrentamiento interno entre gobernantes. En adelante seguiría el sometimiento de los incas en el territorio peruano, sellado con la toma de Machu Picchu. Las bajas por la guerra y el azote de la viruela junto a otras enfermedades traídas por los europeos, diezmaron la población índigena y se estableció la colonia española por alrededor de 300 años. Perú lograría su independencia en 1821, el ultimo país de América del Sur en derrocar el régimen colonial.

La naciente república se debatió entre el gobierno militar y las luchas políticas, entre ella la Guerra del Pacífico contra Chile entre 1979 y 1783 en la que perdió la batalla. Seguirían décadas de golpes militares, luchas entre caudillos, reformas radicales y una república aristocrática en la que la oligarquía establecía las prioridades económicas y políticas. Hacia finales del siglo XX surge la violencia terrorista y una seguidilla de  gobiernos atravesados por la corrupción.

Hoy día Perú es un país de contrastes y amalgamas. Ciudades antiguas como Machu Picchu («monte viejo»), Patrimonio de la Humanidad; ciudades de arquitectura colonial como Arequipa. Tradiciones nativas de los quechuas y aymaras, – que aún conservan su propio idioma y su cultura-, junto las herencias hispánicas. Una música distintiva, que con influencias precolombinas en sus instrumentos de viento e instrumentos de cuerda de herencia española, hoy día también se funden con músicas alternativas y modernas, como el rock y otros géneros. Su culinaria se fundamenta en lo ingredientes tradicionales que recorren gran parte del continente, maíz, papa y arroz, y el mundialmente famosos cebiche (data desde la cultura Inca en la que se utilizaban jugos fermentados y chicha para marcar el pescado) se ha convertido en el distintivo internacional de la gastronomía peruana. La culinaria fusión, especialmente en Lima, la hacen hoy por hoy joya gastronómica del mundo.

Y en la literatura, Perú nos ofrece un panorama igualmente diverso. Exploraremos exponentes de la poesía, de la nueva novela, el ensayo y la historia. Tomaremos esta mirada Antonio Cornejo Polar como punto de partida:

“Quisiera remarcar dos hechos: que la literatura peruana es mucho más antigua que el Perú y que es, vista de cerca, varias literaturas… Aludo con esto último no sólo al contraste entre una literatura «culta» y una literatura «popular», sino, sobre todo, a la existencia de literaturas en lenguas nativas, especialmente en quechua, que indudablemente forman parte de ese complejo de sistemas literarios al que reconocemos bajo el nombre de literatura peruana. Creo que el gran reto para la crítica e historia de la literatura peruana es el de asumir esa compleja variedad, justipreciar sus virtudes peculiares y articularlas dentro de un marco que las intercomunique y las interprete globalmente. Me parece que ese marco no puede ser otro que el de la historia social del Perú. Después de todo, la canción quechua, el cuento popular o la novela moderna son formas mediante las cuales la disgregada conciencia del país, sus distintos grupos étnicos y sociales, van dando cuenta de su pertenencia a esta realidad convulsa y a veces desorientadora. Por esto es por lo que decía que la literatura peruana es, en realidad, varias literaturas.”

 

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Cápsula de viaje # 1

Una doble tradición en la literatura peruana

 

Partiendo de esta idea planteada por Cornejo Polar (1) de que la literatura peruana es más antigua que el Perú, -desde su definición como estado tan solo en 1821 -, y que en ella conviven varias literaturas, podemos encontrar tres grades épocas literarias. La literatura prehispánica, la colonial y la republicana, precisando que no se dan de manera secuencial; es decir, la aparición de una no cancela la anterior, como es en el caso de la prehispánica que pervive aún como literatura indígena moderna, un ejemplo de ello la literatura quechua, entre otras literaturas orales (con todas las observaciones y objeciones que se puedan hacer al grado de su supervivencia en un mundo que ha subordinado a la lengua y su etnia).

 

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Con el nacimiento de la república, se inició una tradición que se apropiaba de la literatura colonial, con un hispanismo marcado, al tiempo que buscaba reflejar los cambios en la organización socio-política. Ejemplo de ello son las obras de Ricardo Palma (1833-1919), especialmente conocidas Tradiciones peruanas (1872).

Más adelante en los inicios del siglo XX (años 20s y 30s), la república entró en períodos de profunda crisis y ello conllevó a que dentro del gran marco de la literatura peruana, la literaturas prehispánicas conformaban el inicio de las literaturas nacionales (o mejor dicho culturales de Perú). De modo que durante la república, tanto hispanistas como indigenistas incorporaron a la literatura peruana los acervos indígenas y coloniales.

Esta doble tradición implicó que en la literatura del siglo XX surgieran crónicas coloniales, al centro de la literatura republicana, en la que se materializan los esfuerzos por conocer y comprender a la cultura indígena y desentramar  las estrategias de dominación española. En este período se encuentran entonces dos tendencias, por una parte la literatura hispanizante que luego se internacionaliza, y por otro la nacionalista o nativista.  Así como aquellos que se insertaron en el centro y escribieron desde las contradicciones: ser peruano y ser universal; que valoraron la tradición indígena pero se apropiaron de la modernidad. De este centro surgen autores como César Vallejo y por otro José María Arguedas.

 

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Ver otros autores:

Agustín de Zárate (1514 – 1585), cronista español. >>
 Alonso Borregán (c. 1508), cronista español. >>
Pedro de Peralta Barnuevo (1663-1743), matemático, astrónomo, poeta, erudito, sabio y polígrafo peruano. >>
Jose de la Riva Aguero (1783-1858),  militar y político peruano, prócer de la independencia hispanoamericana, presidente del Perú en 1823. >>
Felipe Cossío del Pomar (1888-1981), pintor y político de izquierda peruano, exiliado en México por su actividad política. >>
Ciro Alegría (1909-1967), escritor  y periodista peruano, uno de los máximos representantes de la narrativa indigenista.  >>

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Vallejo (1892, Santiago de Chuco, Perú –  1938,  Paris, Francia) emigra en 1923 y se radica definitivamente a Europa. Su literatura, que inicia con la poesía y luego incursiona en la narrativa, se produce en su gran mayoría fuera del Perú. Desde la distancia Vallejo mantiene una conciencia de su momento histórico, -el propio y el de América y Europa-, de las vanguardias literarias, de sus raíces andinas y de cómo desde cualquier parte del mundo se puede transformar la contemporaneidad, haciendo de su voz una a la vez andina y universal.

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Arguedas (Andahuaylas, 1911 – Lima, 1969), admirador de Vallejo, era plenamente consciente de la pluralidad cultural del Perú. Sintetizó este sentir en una frase escrita poco antes de morir: «En el Perú todo hombre no embrutecido por el egoísmo puede vivir, feliz, todas las patrias». Arguedas, escribía sus novelas en un español quechuizado, su poesía en quechua, añadiendo elementos míticos que formaron parte de su infancia y luego los racionalizó en su labor de antropólogo. Sostenía una visión del mundo en la que existe una integración cósmica: el dolor de uno es de todos, la alegría de uno es la felicidad de todos, siendo ese todos no solo el hombre sino también la naturaleza. Un todo universal. Su obra ha sido de reconocida por su gran influencia, entre críticos y escritores contemporáneos, entre ellos Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique.

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Cápsula de viaje # 2

De la literatura republicana a la literatura contemporánea (en la primera mitad del siglo XX)

 

Durante los primeros años de vida de la nueva República del Perú (1828), el panorama del país era el de uno empobrecido a causa de las guerras civiles. El caudillismo llevó a la anarquía y por tanto a la dictadura, y el pueblo peruano se encontró dividido entre las diferentes facciones militantes de la época. La literatura reflejó el sentir del momento surgiendo así el primer movimiento literario del Perú Republicano: el Costumbrismo. Hasta aproximadamente 1848 la literatura refleja el ambiente convulso y las costumbres de la época. Por una parte con mirada crítica hacia los excesos citadinos, tendiendo al criollismo y expresando confianza en el sistema republicano naciente, en contraposición hispanismo que declaraba una añoranza por la estabilidad de la institucionalidad colonial.

El desarrollo económico gracias en parte al auge del guano y el salitre, produjeron una época de estabilidad y entre 1848 y 1860. En lo literario se adhirieron a las corrientes europeas. Fue así que predominó el Romanticismo, por una parte el lírico y por otra parte el histórico, girando en torno a la exaltación de todo lo nacional, la exaltación del amor y los sentimientos personales. Destaca entre los exponentes de este movimiento, Ricardo Palma Soriano considerado “el patriarca de las letras peruanas”, quien fue uno de los mejores prosistas latinoamericanos y es considerado fundador de la academia peruana de la lengua.

Ante la decadencia del Romanticismo surge en las últimas dos décadas del siglo XIX el Realismo. Posterior a la guerra perdida con Chile, -ante la devastación económica, política y moral-,  la literatura se torna radical, anticlerical y nacionalista, resultando el ensayo como género privilegiado.

Al entrar al siglo XX desfilan en las primeras dos décadas varios movimientos literarios. Por una parte el Modernismo, iniciado por Ruben Darío en Nicaragua, encuentra eco en  poetas y prosistas peruanos. Le suceden y coexisten otras tendencias propugnadas por otros poetas, -el Arielismo, el Simbolismo, el movimiento Colónida, pero hasta 1920 el modernismo era la tendencia dominante en el cuento y la poesía.

Desde 1915 comenzaba a gestarse tímidamente una nueva tendecia literaria: el Vanguardismo. Es en seno de este el movimiento, en la llamada generación del treinta, que surge unas de las figuras literarias más importantes no sólo del Perú sino de la literatura latinomaericana: César Vallejo. Sus obras fueron fuertemente innovadoras en el lenguaje, centradas en la angustia y en la condición humana, en el ser peruano pero también universal. Es en su literatura donde se muestra claramentne por primera vez el sentimiento indígena, desde una voz de protesta permanente obsesionada con la muerte.

En los años 1920 y 1930 inicia tambien un movimiento neorrealista, cuyo tema principal era el indio, el hombre peruano en su agreste y vasto territorio, como el gran protagonista. El Indigenismo abordaba temas sociales y colectivos, en los que el hombre lucha por alcanzar una sociedad más justa. Unos de sus exponentes más destacados fue Ciro Alegría,  quien narró en sus novelas la lucha de las comunidades andinas contra los terratenientes en la sierra norte. Del mismo modo habría de hacerlo José María Arguedas, con las comunidades de la sierra sur. Arguedas experimentó desde dentro, al convivir con las comunidades, el espíritu mágico y mítico del indio peruano y pudo asimilar como propias su concepción del mundo y sus experiencias. Surge aquí la importante controversia entre el indigenismo e indianismo, es decir sobre quien tiene agencia para escribir sobre la problemática indigena.

A partir de los años cincuenta surge una “narrativa urbana”, corriente que se distancia del indigenismo para describir a la nueva clase media de la gran ciudad. Esta generación del cincuenta da cuenta de una modernización en la narrativa peruana, enmarcada en los hechos políticos de 1948 y 1950 (el golpe del General Manuel A. modernización y las posteriores elecciones en las que se auto elige Presidente). Ya en la década anterior había comenzado un movimiento migratorio del campo a las ciudadades y en la década de los cincuenta llega a su máximo, resultando en la consolidación de barrios y pueblos nuevos, y por tanto la aparición de sujetos marginales desplazados socialmente. En el Urbanismo, las obras esencialmente narrativas, indagan en las frustraciones de sus personajes, -con frecuencia adolescentes migrantes que llegan a la zona urbana a forjarse un nuevo destino-, y enfatizan en el testimonio y análisis de la realidad social.  Las vanguardias europeas ejercieron especial influencia en la literatura de esta corriente, por una parte el modernismo anglosajón de Joyce, y por otra el entorno norteamericano de la obra de Faulkner y la Generación Perdida de Gertrude Stein. Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique, pertenecen a esta generación, aunque los dos últimos publicarían la mayor parte de sus obras magistrales en la década de 1960.

 

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Cápsula de viaje # 3

Del Post-Boom al siglo XXI

Cuando la generación del 50 se econtraba desarrollando ya su producción literaria,  surge en latoinoamerica un fenómeno literario entre los años 60s y 70s. Este boom latinoamericano consituyó el afloramiento de la narrativa latinoamericana, en tanto que sus autores independientes y relativamente jóvenes vieron sus  obras difurdirse por todo el mundo, y muchos de dellos convertidos en iconos de la literatura.

Los movimientos modernistas y de vanguardia del siglo XX, entre ellos esepcuialmente el surrealismo europeo, fueron inspiracion de estas nueva tendencia en las que se buscaba desafiar las convenciones literarias de la época a través de los neologismos, las blasfemias y el lenguaje inapropiado. Quizás el movimiento que más resonancia de las tendencias del boom es el «realismo mágico» que intentaba mostrar lo extraño como algo cotidiano, fusionando  la ficción y lo real y generando duda en el lector. Los sucesos políticos económicos y sociales fueron hilados en una nueva ficcion con tintes fantasiosos e irreales. La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, publicada en 1962 marca los inicos de este fenómeno literario.

Luego en los 80s viene el desencanto, el pesimismo, la crisis económica, la violencia terrorista y el deterioro de las condiciones de vida en una Lima caótica. En esta escena aparecen las primera obras de Alonso Cueto, la poesía de José Watanabe y surge una generación de escritores que exploraron otros temas.

Con el cambio de siglo y en los primeros años de la década se da un fenómeno singular: varios de los premios internacionales más importantes son entregados a escritores peruanos: la consagración internacional de Alfredo Bryce Echenique con El Huerto de mi amada;  Santiago Roncagliolo conquista el mercado español con Pudor y Abril Rojo;  Jaime Bayly, aunque criticado por el supuesto carácter comercial y los estereotipos sociales en sus novelas, se convierte en bestseller;  Alonso Cueto logra el Premio Herralde con La hora azul; Iván Thays es finalista en varios premiso internacionales.

Así la literatura peruana vio en los albores del siglo XXI una internacionalización de sus autores que años atrás solo habían logrados pocos.

Ver otros autores comtemporáneos:

Fernando Iwasaki (1961, Lima) >>

Gustavo Faverón (1966, Lima) >>

Alonso Cueto (1954, Lima) >>

Iván Thays (1968, Lima) >>

Jaime Bayly (1965, Lima) >>

 

 

Santiago Roncagliolo (1975, Lima) >>

Gabriela Wiener (1975, Lima) >>

Renato Cisneros (1976, Lima) >>

Daniel Alarcón (1977, Lima) >>

Carlos Yushimito (1977, Lima) >>

Diego Trelles Paz (1977, Lima) >>

Karina Pacheco Medrano (1969, Cusco) >>

 

En este amplio panorama de tradiciones y rupturas, destacan nunevas voces emergentes cuyo mestizaje físico y creativo dialoga con sus orígenes.

Katya Adaui (Lima, 1977). Autora de los relato Geografía de la oscuridad, Aquí hay icebergs y Algo se nos ha escapado, y las novela Nunca sabré lo que entiendo  y Quienes somos ahora. Lee más aquí >>

Richard Parra (Lima, 1976). Autor de las nouvelles Necrofucker y La pasión de Enrique Lynch (2014), la novela Los niños muertos (2015), los relatos Contemplación del abismo (2018) y Resina (2021); y el ensayo La tiranía del Inca. El Inca Garcilaso y la escritura política en el Perú colonial (1568-1617). Lee más aquí >>

Joseph Zárate (Lima, 1986).  Autor de Guerras del interior (2018) y Algo nuestro sobre la tierra (2021). Lee más aquí >>

Jerónimo Pimentel (Lima, 1978). Autor de los poemarios Marineros y Boxeadores (2003),  Frágiles trofeos (2007), La muerte de un burgués (2010) y Al norte de los ríos del futuro (2013). Del libro de relatos  La Forma de los hombres que vendrán por Matías P. Delgado (2009) y la novela La Ciudad más triste  (2012). Lee más aquí >>

Jaime Rodríguez Zeta (Lima, 1973). Autor de Las ciudades aparentes (2001) y Canción de Vic Morrow (2009). Solo quedamos nosotros es su esperado primer libro de narrativa. Lee más aquí >>



 

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