“Juan Diego Mejía, Alberto Salcedo Ramos y yo hemos encontrado en el conjunto que se publica unos destinos literarios que se esfuerzan por desentrañar el universo que nos tocó y cada quien lo asedia con las herramientas de su intuición y su oficio. Son cuentos en los que la gracia primordial es el riesgo, la voluntad de renovar. Y por supuesto la estimulante circunstancia de que el ganador —el barranquillero Julio Olaciregui— sea un escritor que vuelve a su Ítaca y muestra las persistencias de su navegación ya larga.
En estos textos el lector encontrará placer y reflexión. Aquí queda un mapa de lo que se escribe hoy: seducción por la fantasía, relatos infantiles y la incorporación de la oralidad colombiana”.
Roberto Burgos Cantor




