3 apuntes del Club de Lectura

En Abril en #ClubdeLecturadeNidodeLibros leímos “Los Memorables” (2014) de la escritora portuguesa Lídia Jorge

La novela narra desde el presente una indagación sobre un proceso político determinante en la historia de Portugal. El 25 de abril de 1974 en Portugal, se vivió un golpe de Estado llevado a cabo por militares izquierdistas que permitió el fin de una dictadura llamada «régimen del Estado Nuevo». Nuestra lectura coincide con el aniversario #50 de lo que se ha convertida ya en la fiesta nacional portuguesa.

 

Ana María regresa a su país para investigar los sucesos ocurridos durante la Revolución de los Claveles, que serán el tema de un documental.  En casa de su padre también periodista encontrará una foto de un grupo de revolucionarios en los días de la revolución. Desde la mirada de Ana María, se narrarán treinta años después los hechos históricos, junto al recuento de las fuentes primarias, – esos revolucionarios de la imagen a quienes ella entrevistará. El contraste entre los hechos y la memoria delinearan la identidad de un país. La Historia, narrada aquí desde la literatura bajo los efectos de la forma y la distancia, evocará a los héroes de ese día en contraste con el desencanto del presente.

 

Te dejamos aquí tres reflexiones o apuntes para que tengas en cuentas durante tu lectura. 

 

 

#1 – Una lucha inacabada

Un grupo de tres periodistas rebusca en las vidas de un grupo de personas partícipes de la Revolución de los Claveles en Portugal, los momentos claves y las acciones decisivas que generaron la caída pacífica de la dictadura en 1974. La expectativa, de hacer un reportaje que fuera una semblanza de héroes y personajes transformados, choca con una realidad: la revolución fue sólo un inicio. Y sus héroes quedaron atrapados en la melancolía o en la añoranza de una más profunda transformación.

 

“[…] y lo que veníamos a confirmar, a lo largo de las entrevistas con aquellos a quienes llamábamos memorables, era la prueba de que hubo, tanto hacía treinta años como en la refriega que le siguió, una lucha inacabada.

 


 

#2 –  La historia nacional y la propia

Ana María, la protagonista, es una reportera que ha dejado su país atrás. Al regresar años después a investigar un episodio de la historia nacional, debe enfrentarse también a los hechos que marcaron su propia vida. Un abandono, unos silencios y omisiones,  que la llevaron a mirar a su natal Portugal de forma distanciada. El ejercicio de la recuperación de la memoria histórica se convierte aquí también en un reelaborar de las pérdidas personales. Lídia Jorge plantea aquí cómo en ocasiones las narrativas nacionales y personales se interponen entre sí, determinando nuestros afectos y recuerdos de cada cuál.

 

“Había venido a encontrar la misma casa y ella no me había expulsado, los mismos compañeros, inteligentes y feroces en su trabajo, aunque maltratados, y el mismo paisaje dulce, la misma gente callada, la misma ciudad clara y amable, sólo el país, ése, era insoportable.”

 


 

#3 – Conocer desde la ficción

Desconocer la historia puede conllevar a creer que todo tiempo pasado fue mejor. Lídia Jorge decide contar la historia de la revolución especialmente para un público que no recuerda o conoce los tiempos de la dictadura.

 

«Con la revolución se inauguró una democracia que, como todas las democracias, al ser regímenes basados en la transparencia, expuso las imperfecciones del estado de derecho. Y en Portugal estas son todavía numerosas. Entonces, los jóvenes se ven tentados a juzgar que fenómenos como la corrupción, la injusticia social, el enriquecimiento ilícito o la lentitud burocrática fueron inaugurados con la Revolución. «

 


 

 

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